En este artículo
- El primer reloj de pulsera documentado fue un encargo de 1810 realizado por la reina de Nápoles a Abraham-Louis Breguet
- El modelo Santos de Cartier, creado en 1904, fue el primer reloj de pulsera diseñado específicamente para uso masculino
- La Primera Guerra Mundial aceleró la adopción del reloj de muñeca entre los soldados a partir de 1914
- Patek Philippe fabricó en 1868 un reloj de pulsera para la condesa Koscowicz de Hungría, una de las piezas más antiguas conservadas
- Omega presentó en 1892 el primer reloj de pulsera con repetición de minutos, un hito técnico sin precedentes
- La transición del reloj de bolsillo a la muñeca tardó casi un siglo en consolidarse por completo
Índice
- Orígenes del reloj de pulsera: de la faltriquera a la muñeca
- Breguet y la reina de Nápoles: el encargo de 1810
- Patek Philippe y otros pioneros del siglo XIX
- Cartier Santos: el primer reloj de pulsera para hombre
- La Primera Guerra Mundial y la adopción masiva
- Evolución técnica del reloj de pulsera en el siglo XX
- Cronología completa: del primer prototipo al reloj moderno
- Legado histórico y coleccionismo actual
Llevo casi dos décadas reparando y estudiando relojes, y si hay una pregunta que se repite en cada tertulia entre aficionados es esta: ¿cuál fue el primer reloj de pulsera del mundo? La respuesta, como suele ocurrir en relojería, no es tan sencilla como parece. He pasado años consultando archivos, leyendo documentación de manufactura y examinando piezas históricas para reconstruir esta fascinante historia. Hoy quiero compartir contigo todo lo que he aprendido sobre el nacimiento del reloj de muñeca, un invento que transformó nuestra relación con el tiempo.
El primer reloj de pulsera no surgió de un solo momento genial, sino de una evolución que abarcó más de un siglo. Desde los primeros relojes-joya destinados a la nobleza femenina hasta las robustas piezas militares de trinchera, la historia de cómo el reloj bajó del bolsillo a la muñeca es una de las más apasionantes de la industria. Si te interesa la relojería tanto como a mí, acompáñame en este recorrido completo.
Orígenes del reloj de pulsera: de la faltriquera a la muñeca

Para entender cómo nació el reloj de pulsera, necesitamos retroceder hasta el siglo XVI. Los primeros relojes portátiles eran piezas voluminosas que se llevaban colgadas del cuello o guardadas en el bolsillo del chaleco. Eran objetos de lujo reservados a la aristocracia y al clero, fabricados por artesanos en centros relojeros como Núremberg, Ginebra y, más adelante, Londres.
El reloj de bolsillo dominó durante tres siglos la relojería portátil. Su mecanismo, protegido dentro de una caja con tapa, se consideraba suficientemente cómodo. Sin embargo, ya en el siglo XVII aparecieron los primeros indicios de que algunas personas, sobre todo mujeres de la alta sociedad, buscaban formas alternativas de llevar el reloj. Existen referencias a pequeños relojes montados en brazaletes desde la década de 1570, aunque eran más joyas decorativas que instrumentos precisos para medir el tiempo.
La idea de sujetar un reloj a la muñeca mediante una correa o brazalete resultaba, para los estándares de la época, casi extravagante. Los relojeros se enfrentaban a un problema técnico formidable: miniaturizar un movimiento mecánico lo suficiente como para que cupiera en una caja lo bastante pequeña y ligera para llevarse cómodamente en la muñeca. Esta limitación técnica retrasó durante siglos la aparición de un verdadero reloj de pulsera funcional.
Breguet y la reina de Nápoles: el encargo de 1810
Si me preguntas quién creó el primer reloj de pulsera, la respuesta más documentada apunta a Abraham-Louis Breguet, sin duda uno de los relojeros más importantes de todos los tiempos. En 1810, Caroline Murat, reina de Nápoles y hermana de Napoleón Bonaparte, encargó a Breguet un reloj diseñado específicamente para llevarse en la muñeca. El pedido quedó registrado en los archivos de la manufactura con el número 2639.
Según la documentación histórica de la casa Breguet, este reloj se completó en 1812. Era una pieza excepcional: un movimiento de repetición montado en una caja oblonga, sujeta a la muñeca mediante un brazalete de hilos de oro y cabello trenzado. No se trataba de un reloj adaptado, sino de una creación concebida desde el inicio para ser llevada en la muñeca, lo que lo convierte en el primer reloj de pulsera de la historia con documentación verificable.
Lamentablemente, la pieza original se ha perdido. Breguet fabricó un segundo reloj similar para la reina (número 4718), pero tampoco ha llegado hasta nuestros días. Lo que sí se conservan son los registros detallados de la manufactura, que incluyen descripciones técnicas, fechas de entrega y hasta el precio pagado. Para cualquier relojero como yo, esos archivos son un tesoro incalculable.
En 2002, la casa Breguet presentó la colección Reine de Naples como homenaje a aquel encargo pionero. Si alguna vez tienes la oportunidad de ver una de estas piezas en persona, fíjate en la forma ovalada de la caja: es un guiño directo al diseño original de 1810.
Patek Philippe y otros pioneros del siglo XIX

El encargo de Breguet fue un caso aislado durante décadas. No fue hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando otros fabricantes empezaron a experimentar con la idea del reloj de muñeca. Y aquí es donde entra en escena otra manufactura legendaria: Patek Philippe.
En 1868, Patek Philippe creó un reloj de pulsera para la condesa Koscowicz de Hungría. Esta pieza, a diferencia del Breguet de 1810, sí se ha conservado y puede considerarse el reloj de pulsera más antiguo del mundo que ha llegado hasta nuestros días. Se trataba de un pequeño reloj engastado en un brazalete de oro, concebido más como una joya que como un instrumento de medición del tiempo.
También merece mención el reloj que Patek Philippe fabricó para la Exposición Universal de 1876 en Filadelfia. Era un reloj-brazalete destinado a la emperatriz Victoria, y su exhibición pública generó enorme curiosidad entre los visitantes.
Otro hito que no puedo dejar de mencionar es el logro de Omega en 1892, cuando fabricó el primer reloj de pulsera con repetición de minutos. Esta complicación, que permite escuchar la hora mediante un mecanismo de percusión, era hasta entonces exclusiva de los relojes de bolsillo de alta gama. Miniaturizarla para la muñeca fue una proeza técnica extraordinaria que demostró que el reloj de pulsera podía ser algo más que un simple ornamento.
Si te fascina el mundo de las marcas de alta relojería, es importante entender que durante todo el siglo XIX el reloj de pulsera fue un objeto casi exclusivamente femenino. Los hombres lo consideraban afeminado y preferían sus robustos relojes de bolsillo con leontina. Esa percepción estaba a punto de cambiar de forma radical.
Cartier Santos: el primer reloj de pulsera para hombre
La historia del primer reloj de pulsera para hombre tiene nombre propio: Alberto Santos-Dumont, el aviador brasileño afincado en París. En 1904, Santos-Dumont se quejó ante su amigo Louis Cartier de lo incómodo que resultaba consultar un reloj de bolsillo mientras pilotaba sus aeronaves. Necesitaba las dos manos para controlar el aparato, y soltar una para sacar el reloj del bolsillo era peligroso.
Louis Cartier, con la colaboración del relojero Edmond Jaeger, diseñó un reloj plano con caja cuadrada y correa de cuero que podía llevarse en la muñeca. Así nació el legendario Cartier Santos, presentado públicamente en 1904 y comercializado a partir de 1911. Fue el primer reloj de pulsera masculino producido en serie, y su éxito abrió la puerta a una revolución en la industria.
Lo que hizo especial al Santos no fue solo su funcionalidad, sino su diseño. La caja cuadrada con tornillos visibles rompía con la tradición de las cajas redondas. Era un reloj pensado para un hombre activo, moderno, aventurero. En mis años como relojero, he tenido el privilegio de examinar varias versiones históricas del Santos, y puedo asegurarte que la calidad de acabado de Cartier ya era excepcional en aquella época.
Este modelo sigue fabricándose hoy en día prácticamente con el mismo diseño, lo que lo convierte en uno de los relojes con mayor longevidad comercial de la historia. Si alguna vez buscas un reloj con un logotipo icónico y una historia fascinante detrás, el Santos de Cartier es una elección difícil de superar.
La Primera Guerra Mundial y la adopción masiva

Si el Cartier Santos abrió la puerta, la Primera Guerra Mundial (1914-1918) la derribó por completo. ¿Cuándo se comenzó a usar el reloj de pulsera de forma generalizada? La respuesta está en las trincheras del frente occidental.
Los oficiales y soldados descubrieron rápidamente que consultar un reloj de bolsillo en medio del combate era poco práctico e incluso peligroso. Necesitaban sincronizar ataques, coordinar bombardeos de artillería y cronometrar avances. El reloj de pulsera, que permitía leer la hora con un simple giro de muñeca, se convirtió en una herramienta militar indispensable.
Las llamadas «trench watches» o relojes de trinchera eran, en muchos casos, relojes de bolsillo adaptados con asas soldadas para pasar una correa de cuero. Algunos modelos incorporaban una rejilla metálica sobre el cristal para protegerlo de la metralla: el antepasado directo de los actuales protectores de cristal. Marcas como Zenith, Omega, Longines y la propia Cartier suministraron miles de unidades a los ejércitos aliados.
Lo más significativo fue el cambio cultural que provocó la guerra. Antes de 1914, un hombre que llevase un reloj en la muñeca se arriesgaba a recibir burlas. Después de 1918, los veteranos que volvían del frente lucían con orgullo sus relojes de pulsera, y la sociedad civil adoptó la costumbre. En apenas cuatro años, la percepción del reloj de muñeca pasó de ser un accesorio femenino a un símbolo de masculinidad, practicidad y valentía.
Para la década de 1930, el reloj de pulsera ya había superado en ventas al reloj de bolsillo en la mayoría de mercados occidentales. La transición fue tan completa que hoy resulta difícil imaginar un mundo en el que llevar reloj en la muñeca fuera algo inusual.
Evolución técnica del reloj de pulsera en el siglo XX
Una vez consolidado como objeto de uso cotidiano, el reloj de pulsera vivió un siglo de innovación técnica sin precedentes. Como relojero, he tenido la suerte de trabajar con mecanismos de todas las épocas, y puedo dar fe de la aceleración tecnológica que se produjo a lo largo del siglo XX.
En 1926, Rolex presentó el Oyster, el primer reloj de pulsera verdaderamente estanco. Hans Wilsdorf, fundador de la marca, demostró su fiabilidad haciendo que la nadadora Mercedes Gleitze cruzara el Canal de la Mancha con uno puesto. Fue una jugada publicitaria brillante y un hito técnico real: la caja Oyster protegía el movimiento del agua, el polvo y los golpes.
Apenas tres años después, en 1931, Rolex lanzó el sistema Perpetual, el primer mecanismo de carga automática por rotor fiable para relojes de pulsera. Aunque Abraham-Louis Perrelet había experimentado con rotores ya en el siglo XVIII para relojes de bolsillo, fue Rolex quien perfeccionó el sistema para la muñeca con un rotor de 360 grados.
La evolución no se detuvo ahí. Los cronógrafos de pulsera se popularizaron en los años 30 y 40. Las complicaciones de calendario, fases lunares y reserva de marcha se miniaturizaron progresivamente. Y en 1969, la revolución del cuarzo, liderada por Seiko con su modelo Astron, cambió para siempre las reglas del juego. Si te interesa esa otra revolución, te recomiendo leer nuestro artículo sobre el primer reloj digital, donde analizo en detalle esa transición.
Para quienes disfrutan de la relojería japonesa, las aportaciones de marcas como Seiko y Citizen al desarrollo del reloj de pulsera moderno son enormes. Puedes profundizar en el tema en nuestra guía sobre relojes japoneses y su impacto en la industria global.
Cronología completa: del primer prototipo al reloj moderno
He recopilado los hitos más importantes en la historia del reloj de pulsera para que tengas una referencia rápida y completa. Esta tabla resume más de dos siglos de evolución relojera:
| Año | Hito | Manufactura / protagonista | Relevancia |
|---|---|---|---|
| 1810 | Encargo del primer reloj de pulsera documentado | Breguet (para la reina de Nápoles) | Primera pieza concebida para la muñeca |
| 1868 | Reloj de pulsera para la condesa Koscowicz | Patek Philippe | Pieza más antigua conservada |
| 1876 | Reloj-brazalete en la Exposición Universal | Patek Philippe | Primera exhibición pública relevante |
| 1892 | Primer reloj de pulsera con repetición de minutos | Omega | Hito en miniaturización de complicaciones |
| 1904 | Creación del Santos para Alberto Santos-Dumont | Cartier | Primer reloj de pulsera masculino |
| 1911 | Comercialización del Santos | Cartier | Primer reloj de pulsera masculino en serie |
| 1914-1918 | Adopción masiva en la Primera Guerra Mundial | Varias manufacturas | Cambio cultural definitivo |
| 1926 | Primer reloj de pulsera estanco (Oyster) | Rolex | Revolución en la protección del movimiento |
| 1931 | Primer rotor automático de 360 grados | Rolex (sistema Perpetual) | Carga automática eficiente para muñeca |
| 1969 | Primer reloj de cuarzo (Astron) | Seiko | Revolución del cuarzo |
Como puedes ver, la historia del reloj de pulsera no es la obra de un solo genio, sino el resultado acumulado de contribuciones de docenas de relojeros, ingenieros y visionarios a lo largo de más de 200 años. Cada uno de estos hitos añadió una pieza al rompecabezas que hoy damos por sentado cuando nos abrochamos el reloj cada mañana.
Legado histórico y coleccionismo actual
Conocer la historia del primer reloj de pulsera no es solo un ejercicio de erudición: tiene consecuencias prácticas para el coleccionismo. Las piezas vinculadas a los primeros años del reloj de muñeca alcanzan cotizaciones astronómicas en subastas. En 2019, un reloj de trinchera de la Primera Guerra Mundial con caja de plata se remató por más de 15 000 euros en una subasta londinense, una cifra impensable hace dos décadas para ese tipo de piezas.
Si estás pensando en iniciarte en el coleccionismo de relojes históricos, te recomiendo empezar por los modelos de la década de 1920 y 1930, que son más accesibles que las piezas del siglo XIX y ofrecen una calidad mecánica sorprendente. Muchos de esos relojes siguen funcionando perfectamente tras una buena revisión, lo que habla de la solidez con la que se construían.
Los relojes Omega de oro antiguos son un excelente punto de entrada, ya que la marca ofrece una combinación muy atractiva de historia, calidad y disponibilidad. También las piezas vintage de Seiko de los años 60 y 70 representan una opción magnífica para quienes buscan historia a precios razonables.
Según la enciclopedia colaborativa sobre el reloj de pulsera, la adopción de este formato se consolidó de forma global tras la Segunda Guerra Mundial, cuando prácticamente todas las fuerzas armadas del mundo lo habían estandarizado como equipo personal. Ese legado militar explica por qué tantos relojes actuales mantienen estéticas y prestaciones heredadas del ámbito castrense: esferas legibles, resistencia al agua, luminosidad nocturna y robustez general.
Si alguna vez te animas a vender un reloj de oro antiguo, recuerda que la procedencia histórica y la documentación original pueden multiplicar el valor de la pieza. Un reloj de pulsera de principios del siglo XX con papeles originales puede valer cinco o diez veces más que uno idéntico sin documentación.
Para recordar
- El primer reloj de pulsera documentado es el encargo n.º 2639 de Breguet (1810), creado para la reina de Nápoles
- El reloj de pulsera más antiguo conservado es el fabricado por Patek Philippe en 1868 para la condesa Koscowicz
- El Cartier Santos (1904) marcó el inicio del reloj de pulsera masculino: busca su diseño como referencia de estilo atemporal
- Si coleccionas piezas históricas, prioriza los relojes de las décadas de 1920-1930 por su equilibrio entre accesibilidad y valor histórico
- Verifica siempre la documentación original de un reloj antiguo antes de comprarlo: puede multiplicar su valor entre 5 y 10 veces
Preguntas frecuentes
¿Cuál fue el primer reloj de pulsera del mundo?
El primer reloj de pulsera del mundo con documentación verificable fue el encargado por la reina Carolina de Nápoles a Abraham-Louis Breguet en 1810. Registrado con el número 2639 en los archivos de la manufactura, se completó en 1812. Era un reloj de repetición montado en una caja oblonga con brazalete de hilos de oro.
¿Quién creó el primer reloj de pulsera?
Abraham-Louis Breguet es reconocido como el creador del primer reloj de pulsera. Este genio de la relojería suiza, afincado en París, diseñó y fabricó la pieza por encargo de la reina de Nápoles, hermana de Napoleón Bonaparte, entre 1810 y 1812.
¿Cuándo se comenzó a usar el reloj de pulsera de forma generalizada?
El uso generalizado del reloj de pulsera comenzó durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Los soldados necesitaban consultar la hora sin soltar las manos, y los relojes de trinchera se convirtieron en equipo esencial. Tras la guerra, los veteranos popularizaron su uso civil, y para la década de 1930 el reloj de pulsera ya superaba en ventas al de bolsillo.
¿Cuál es el reloj de pulsera más antiguo del mundo que se conserva?
El reloj de pulsera más antiguo que se conserva fue fabricado por Patek Philippe en 1868 para la condesa Koscowicz de Hungría. Es un pequeño reloj engastado en un brazalete de oro, concebido originalmente como una pieza de joyería funcional.
¿Cuál fue el primer reloj de pulsera para hombres?
El primer reloj de pulsera diseñado específicamente para un hombre fue el Cartier Santos, creado en 1904 por Louis Cartier para el aviador Alberto Santos-Dumont. Este modelo, con caja cuadrada y correa de cuero, se comercializó a partir de 1911 y se considera el primer reloj de pulsera masculino producido en serie.
¿Por qué se dejó de usar el reloj de bolsillo?
El reloj de bolsillo perdió protagonismo por razones prácticas. Requería usar una mano para sacarlo, abrirlo y consultarlo, algo inviable en situaciones como el combate militar, la aviación o el deporte. El reloj de pulsera ofrecía lectura instantánea con un giro de muñeca, y tras la Primera Guerra Mundial su adopción fue imparable. Para los años 30, el reloj de bolsillo quedó relegado a un accesorio formal o de coleccionista.
¿Cuánto vale un reloj de pulsera antiguo de principios del siglo XX?
El valor varía enormemente según la marca, el estado, la rareza y la documentación. Un reloj de trinchera de la Primera Guerra Mundial puede partir desde 300-500 euros para modelos sencillos, mientras que piezas con caja de plata o de marcas prestigiosas como Omega o Longines superan fácilmente los 5 000 euros. La documentación original puede multiplicar el precio entre 5 y 10 veces.
Relojero y periodista especializado en relojería con 18 años de experiencia. Antiguo horloger en un taller madrileño de prestigio, Carlos colabora con revistas especializadas desde 2008. Coleccionista de Seiko vintage, analiza cada reloj con el ojo crítico de quien los ha desmontado y remontado miles de veces.
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